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The Bear: cocina, estrés, familia, dolor y crecimiento

Cuando se habla de comida, uno siempre se enfoca en sensaciones de placer y goce; en olores que evocan situaciones agradables y sabores que se remontan a buenos recuerdos. Pero The Bear llegó para agregar más ingredientes a esta receta y llevarnos a la intimidad de la alta cocina. ¿Es posible que en un lapso de dos años, una serie sea capaz de estrenar tres temporadas y mantener una alta calidad en cada entrega?

Cada vez más meticulosa con sus personajes centrales y profundizando en más temas, sin dejar la trama principal, la serie se ha comportado como una estación de alta cocina que saca cada episodio como un platillo al dente, en tiempo perfecto y con alto enfoque en el detalle. Hoy quiero centrarme en lo sucedido durante la segunda entrega, pues la serie permitió darle su propio espacio a ciertos personajes que tal vez no habían destacado tanto en la primera temporada.

Quiero aclarar que si no han visto la serie, o aún no llegan al episodio 7 de la segunda temporada, deténganse en este punto, porque puede contener spoilers.

Normalmente en la serie podemos ver cómo todo siempre está en caos, en estrés, bajo las altas temperaturas de la cocina y que cada segundo cuenta. También nos ha mostrado cómo se necesitan esos respiros, esos encuentros con uno mismo y esa reestructuración de nuestros motivos. ¿Qué tanto hay que escapar de nuestra zona de confort para ver algún cambio a nuestro alrededor, y sobre todo, en nosotros?

Pues durante el episodio 7 de la segunda temporada, «Forks», la historia se da un respiro para poder conocer más a fondo a uno de los personajes más explosivos de The Bear, el primo Richie (interpretado por Ebon Moss-Bachrach). Richie se nos había presentado como alguien firme en sus ideales, que no cambia de opinión y que se resiste a cualquier cambio que atente contra su estilo de vida y sus creencias. Insoportable, altanero y egocéntrico.

Esta actitud lo había llevado a constantes choques y a perder el control de la situación. Por eso, al inicio de esta temporada se le nota sin rumbo y motivo, hasta frustrado por dejar de ser la cabeza del Original Beef of Chicagoland, que tiene la vista en alcanzar la alta cocina y que posiblemente Richie ya no encaje en este futuro.

En un acto inesperado, Carmy decide darle una oportunidad más y manda a Richie a que pruebe la experiencia de trabajar en un verdadero restaurante de tres estrellas, para que descubra si realmente tiene lo necesario para lo que está a la vuelta de la esquina. Lo que empieza como una de las peores semanas, termina como un matiz más de lo que significa The Bear.

Esa constante alarma que suena cada mañana, ese espacio frío en la cocina y hasta el uniforme que le arrebata su último vestigio de seguridad, cada elemento nos coloca en un rincón hostil y sumamente desafiante. Y no es el hecho de reducir su papel a limpiar los tenedores, sino sentirse como alguien más de la cocina y no desarrollar un papel importante lo que le da un verdadero golpe de realidad.

Es en una discusión donde Richie termina por desmoronarse, pues Garrett (su supervisor) le hace ver que secar los tenedores no se trata de una tarea para humillarlo, sino que es para mostrarle que hasta la más simple acción tiene un alto impacto en las personas, que todo trabajo es importante y por eso hay que hacerlo de la mejor manera posible; que si no está listo para afrontar esto, es mejor que se retire.

Sobre todo, Garrett le recuerda el respeto que debe tener, no solo al resto, sino a sí mismo, que cada vez que denigra las acciones que debe realizar, se está quitando valor a su propia existencia, que si desea respeto, debe empezar por respetarse. Y esto no significa que a partir de ahora todo en su vida vaya a la perfección, pero sí entiende que el cambio por fin ha llegado a su vida y es momento de seguir adelante.

Richie ejemplifica este proceso por el cual muchas personas pasan alguna vez en su vida: empezar de nuevo, saber que nunca es tarde para hacer las cosas que realmente nos dan un motivo en la vida. Al final del episodio tiene un encuentro maravilloso con Olivia Colman, donde se retoma esta idea de las pequeñas acciones que marcan la diferencia, con algo tan simple como lo son los champiñones y que nos deja con esa sensación de que siempre podemos comenzar desde cero.

The Bear no solo nos cuenta una historia de alta cocina y estrés, sino que nos recuerda la importancia de cada detalle en nuestras vidas. La evolución de Richie es un testimonio de cómo los momentos más simples pueden tener un impacto profundo y cómo nunca es tarde para redescubrir nuestro propósito. Así como en la cocina, cada segundo cuenta en nuestra búsqueda de identidad y crecimiento personal.

Con la tercera temporada en el horizonte, The Bear promete seguir explorando las complejidades de sus personajes y la intensidad del mundo culinario. La serie no solo mantiene a la audiencia al borde del asiento, sino que también ofrece una profunda reflexión sobre el cambio y la resiliencia humana.

Recuerden que The Bear se encuentra disponible en Star+ o en Disney+.

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